LOS CONSEJEROS ‘SOCIALISTAS’ PROMUEVEN LA SUSPENSIÓN DE LAS INVESTIGACIONES
La CNMV dio carpetazo al ‘caso Bankia’ con un informe del equipo que presidió Julio Segura

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha ratificado la controvertida decisión de la CNMV en virtud de la cual queda definitivamente en suspenso el expediente abierto contra los antiguos responsables de Bankia. La investigación fue abierta el pasado mes de octubre ante lo que se entendió como una infracción muy grave derivada del retraso en la presentación de las cuentas, sin auditar, correspondientes a 2011. La entidad de supervisión bursátil ha justificado ahora el ‘carpetazo’ con un informe de la directora general en funciones de la asesoría jurídica, Cristina Vidal, mano derecha del anterior presidente de la Comisión de Valores, Julio Segura.

Al margen de las participaciones preferentes y otras derivadas como los pagarés de Nueva Rumasa, está claro que el ‘caso Bankia’ es la patata más caliente que ha heredado Elvira Rodríguez del anterior equipo dirigente de la CNMV. La presidenta de la Comisión ha tenido que asumir a regañadientes la indolencia con que los consejeros nombrados durante la etapa de Zapatero pretenden sacudirse ahora la responsabilidad de su labor de control sobre la entidad bancaria y su fatídica salida a Bolsa.

El Gobierno de Mariano Rajoy no perdió un minuto en relevar a Julio Segura de la CNMV, pero eso no supone en absoluto que su sucesora en el cargo tenga las manos libres para imponer, de buenas a primeras, una cultura de cambio que permita sacarla de su prolongado letargo. El consejo de administración de la Comisión es un organismo colegiado y dominado mayoritariamente por miembros del antiguo régimen socialista que no dudan en cerrar filas a la hora de hacer valer su criterio al margen de la opinión de Elvira Rodríguez y su vicepresidenta, Lurdes Centeno.

Algo de esto es lo que está ocurriendo en todo lo que rodea al expediente de Bankia, uno de esos affaires que cuanto más se mueven peor huelen dada la laxitud con que la CNMV ha venido actuando estos últimos años en el mercado bursátil. Por eso precisamente algunos de los dirigentes que todavía permanecen en la Comisión tras el cambio de Gobierno han preferido dejar en el cajón la investigación de lo ocurrido con el banco ahora nacionalizado hasta que termine el procedimiento penal abierto por el juez Fernando Andreu.

Desde el FROB se ven mejor las cosas

El argumento parece impecable desde la pura teoría jurídica pero en la práctica supone que el ‘caso Bankia’ pasa a mejor vida en el congelador de asuntos pendientes hasta que dentro de cuatro o cinco años el Tribunal Supremo depure finalmente todas las responsabilidades habidas y por haber en la entidad que en su día presidió Rodrigo Rato. La suspensión del expediente fue ajustada al derecho con un informe elaborado por Cristina Vidal, una de las ejecutivas venida a menos con el nombramiento de Fabio Pascua como secretario del consejo en la CNMV, pero que aprovechó el padrinazgo de su antiguo jefe, Julio Segura, para asumir hasta hace unas semanas la dirección jurídica en funciones del organismo supervisor.

La paralización de las investigaciones en el terreno administrativo genera una cierta indefensión para muchos de los anteriores consejeros de Bankia, que ahora deberán esperar el lento desarrollo judicial de los acontecimientos para limpiar su reputación profesional. En definitiva, no todos los imputados por el juez Andreu están satisfechos con la resolución adoptada por el organismo de supervisión bursátil con el respaldo del Ministerio de Economía.

El malestar contra la CNMV se ha traducido en indignación cuando se ha conocido que, además, algunos de los componentes que integraron los equipos técnicos encargados de convalidar la salida a Bolsa de Bankia acaban de abandonar su puesto de trabajo para incorporarse precisamente al FROB. Es el caso, entre otros, de Alexia Salinas, la subdirectora que rubricó el informe favorable de la célebre OPV y que desde hace escasos días presta curiosamente sus servicios en el principal accionista de la entidad nacionalizada. Es lo que se dice un cambio de aires relativo que permite, eso sí, una buena retirada a tiempo.

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